Sindrome Antifisfolípido Catastrófico (CAPS).


El síndrome de anticuerpos antifosfolípidos catastróficos es una forma de APS potencialmente mortal, cuyos criterios diagnósticos incluyen:

  • Implicación de tres o más órganos / tejidos
  • Desarrollo de manifestaciones en menos de una semana
  • Evidencia histológica de trombosis intravascular
  • Presencia de anticuerpos antifosfolípidos

Los CAPS generalmente tienen un factor desencadenante, con mayor frecuencia infección o cirugía.

Los CAPS pueden involucrar cualquier sistema orgánico, pero comúnmente se presentan con afectación neurológica, pulmonar, renal o cardiovascular.

Se recomienda el tratamiento triple (anticoagulantes + glucocorticoides + intercambio de plasma y / o inmunoglobulinas intravenosas) para el tratamiento de pacientes con CAPS.

Los CAPS se deben considerar como un diagnóstico en cualquier paciente que se presente al servicio de urgencias con una enfermedad aguda (menos de una semana) que involucre sistemas de órganos múltiples, especialmente neurológicos, pulmonares, renales o cardiovasculares.

Vea la publicación completa aquí: http://www.emdocs.net/catastrophic-antiphospholipid-syndrome-caps/

Luis Vargas

Medicina de Emergencias, Gerencia en Salud, Educación y TIC.

Lesión Renal Aguda (AKI), y medios de contraste, mito o realidad.

La administración de medio de contraste (CM) es ampliamente citada como una de las principales causas de lesión renal aguda (IRA) adquirida en el hospital [1]. La preocupación por la precipitación de AKI por CM es generalizada y ha influido en la toma de decisiones clínicas relacionadas con las imágenes de diagnóstico y las intervenciones terapéuticas durante más de medio siglo. La denominada IRA inducida por contraste (IRA-CI) se define como una alteración aguda de la función renal que ocurre dentro de los 3 días posteriores a la administración de CM que no es atribuible a ninguna otra etiología [1, 2]. Sin embargo, casi todos los estudios que establecieron CI-AKI como entidad clínica se realizaron en ausencia de poblaciones de control no expuestas a CM. Estos estudios supusieron la causalidad de la asociación y consideraron todos los casos de LRA en pacientes expuestos a CM como CI-AKI, incluso cuando las explicaciones alternativas eran obvias (Fig. 1) [3-5]. Un creciente cuerpo de evidencia, derivado de estudios que incluyen poblaciones de control adecuadas y se discute con más detalle a continuación, ahora sugiere que el riesgo de AKI atribuible a la administración de CM es modesto como máximo. Sin embargo, persiste el gran miedo a CI-AKI.

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Luis Vargas

Medicina de Emergencias, Gerencia en Salud, Educación y TIC.